El mito de que el ahorro no tiene beneficios

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Uno de los imprescindibles en toda economía familiar es diseñar el método de ahorro que más se ajuste a los ingresos y los gastos. Hoy, por el Día Mundial de Ahorro, hemos recopilado tres ‘verdades universales’ con las que nos encontramos en nuestro día a día, que atañen a nuestro bolsillo y de las que podemos aprender mucho.

1. No se puede dejar de gastar

Todos tenemos gastos fijos y, lo que es peor, gastos imprescindibles: todos comemos, consumimos gasolina, nos vestimos y encendemos la luz en casa todos los días. De aquí podemos sacar una gran lección: una parte importante del ahorro tiene que venir de la forma en la que gastamos o, como dice la sabiduría popular: “Ahorrar no es sólo guardar sino saber gastar”. Aprovechar las rebajas, los descuentos de los comercios por fidelización y ser responsables con las cantidades nos ayudará a sacar el máximo provecho a nuestro presupuesto.

2. El ahorro efectivo es el de que asegura una cantidad fija al mes

Está muy extendida la costumbre de ahorrar la cantidad de dinero que sobra a final de mes. Este planteamiento es erróneo porque entonces el ahorro depende de los gastos y nos encontraremos con la situación de que muchas veces la cantidad es mínima o directamente habrá meses en los que no se ahorre. Sin embargo, si el ahorro lo contemplamos como una prioridad y le damos la vuelta a la tortilla, descubrimos que es mucho más efectivo realizar los gastos con lo que nos sobra después de ahorrar.

En Divina Pastora es una lección que tenemos aprendida gracias a nuestro Plan de Ahorro, que nos educa a ahorrar. En él puedes definir una cuota mensual, por pequeña que pueda ser y elegir el plazo de tiempo durante el que quieres que esa cantidad escogida genere intereses. Una vez ese plazo ha finalizado dispondremos no solo de nuestro propio dinero acumulado sino de unas ganancias adicionales. Conseguir nuestros sueños o satisfacer nuestras necesidades futuras será más sencillo y con menos esfuerzo.

3. No sólo se ahorra el dinero

Alguna vez hemos escuchado que ahorrar cuesta al principio pero que cuando te acostumbras forma parte de una cultura porque no sólo puede ahorrarse el dinero. La energía, el plástico, el papel y el vidrio nos exigen un consumo responsable y un cuidado en cuanto al reciclaje y a la reutilización se refiere.

 

En definitiva y como conclusión, nos quedamos con una cita de Samuel Johnson, personalidad destacada de la literatura inglesa:

“El hombre que sabe gastar y ahorrar es el más feliz, porque disfruta de ambas cosas”.

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