Cómo afecta el deporte a nuestra salud dental

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Practicar deporte de manera regular aporta un sinfín de beneficios a nuestra salud general:

  • Nos ayuda a mejorar nuestra forma física

  • Mejoramos nuestra salud

  • Aumenta nuestra sensación de bienestar

  • Mejora nuestra autoestima

  • Reducimos nuestra carga de estrés

  • Prevenimos enfermedades sistémicas

  • Etc.

Aun así, hay que tener presente que la práctica de deporte, principalmente en los casos de práctica de deporte de élite, puede tener afecciones en nuestra salud bucodental y debemos tenerlas en cuenta.

¿En qué se puede ver afectada nuestra salud dental con la práctica deportiva?

  • Traumatismos y fisuras: es fácil sufrir un traumatismo o fisura dental practicando algunos deportes, principalmente aquellos que son de contacto o que se practican en equipo como son el boxeo, el rugby, el baloncesto o el futbol.

  • Caries: esta es una de las afecciones más habituales con la práctica deportiva ya que una mala hidratación, así como la ingesta de productos ricos en glucosa provocan la aparición de caries.

  • Erosión dental: el contacto continuado con agua con cloro (como sucede con la natación o el waterpolo) o tomar bebidas isotónicas ácidas puede provocar un aumento de la erosión dental. La erosión dental puede derivar también en un aumento de la sensibilidad dental.

  • Bruxismo: la práctica de deporte suele conllevar un esfuerzo físico elevado que produce una contracción voluntaria o involuntaria de la musculatura que implica a la masticación producida en momentos de tensión.

  • Afecciones mandibulares: con la práctica deportiva las afecciones mandibulares suelen ser habituales ya que pueden producirse fracturas.

  • Mal aliento: como consecuencia del ejercicio intenso solemos respirar por la boca (xerostomía) lo que provoca la aparición de mal aliento temporal.

Para poder mantener una buena salud bucodental combinando la práctica deportiva, se recomienda:

  • Realizar visitas regulares al dentista para prevenir en la salud de nuestra boca y poder detectar y tratar a tiempo posibles afecciones.

  • Tener un correcto hábito de higiene dental, cepillando los dientes mínimo 2 veces al día (siendo de especial importancia el cepillado de la noche).

  • Usar protectores dentales que ayuden a prevenir fracturas.

  • Utilizar férulas de descarga que permitan aliviar la tensión mandibular acumulada.

  • No abusar de las bebidas isotónicas para evitar una ingesta excesiva de azúcares.

  • Hidratarse correctamente durante la práctica del deporte para no sufrir deshidratación y en consecuencia una reducción del flujo salival.

Dra. Mireia Alcaraz – colegiada número 6164 COEC
Odontóloga – ADE Clínica Dental

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