5 claves para vivir sin estrés

vivir sin estrés

Equilibrio, esa es la cuestión. La salud del cuerpo humano se fundamenta en el balance entre sus partes y, por ello, tenemos que buscar el punto de equilibrio entre nuestra mente y nuestro físico. De nada sirve llevar una dieta saludable o tener unos músculos de acero si sobrecargamos nuestra mente con un estrés muy elevado.Vayamos a lo importante: identificar los problemas causados por la excesiva tensión y, al mismo tiempo, crear una rutina saludable y libre de agobios. ¿Cómo? Saca papel y boli y apunta estos 5 puntos clave:

  1. Simplificar: a veces complicamos en exceso situaciones de fácil resolución. La consecuencia lógica y normal de entrar en un círculo vicioso es acabar mareado. Intenta verlo con perspectiva, refresca la mente y dale otro enfoque al problema. Nada es para tanto.
  1. Descansar: la mente necesita un respiro. Libérate del estrés del día a día cerrando los ojos y dejando que la imaginación vuele. Encuentra tiempo para reposar, dormir y desconectar. Una mente cansada es una mente poco eficaz y vulnerable.
  1. Hacer ejercicio: tan importante como el descanso es la actividad. Encuentra una afición relacionada con el deporte o al menos dedícale unos minutos al día a caminar o a hacer ejercicio. Igual es el momento de apuntarte al fenómeno running.
  1. Salir: socializar es una acción humana por naturaleza así que ríndele homenaje a la amistad. Los grupos de WhatsApp están muy bien, pero la cultura española de las cañas y las tapas está mejor. Conocer mundo es tan interesante como sano para la mente. Busca personas positivas y con vitalidad: la risa es un anti-estresante natural. Además, en España somos muy de bares y es mejor asumirlo pronto y disfrutarlo.
  1. Darte algún capricho: intenta disfrutar de las cosas pequeñas y serás más feliz. De vez en cuando, date una alegría y sáltate la rutina. Escápate a ver una exposición que llevas tiempo persiguiendo, prepárate tu plato favorito, ve a que te den un masaje… cualquier cosa es buena si la sabemos valorar lo suficiente, pero ojo, luego no vale sentirse culpable.

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